El arquetipo del guerrero está presente en todas las culturas, y es retratado en muchas historias grandiosas. Estas historias nos enseñan las características personales que se deben tener si se quiere triunfar en la adversidad. El guerrero es perseverante, posee fuerza y valentía. No sólo pelea, sino que lo hace para defender la verdad y aquello que cree es correcto.
El guerrero lo llevamos dentro dormido por lo ruidos de la vida, y cuando despierta revitaliza el alma llenando el camino de inspiración y sentido.
Por qué se necesita ser un guerrero?
La guerra interior:
La guerra interior:
Todos, tal como los guerreros de las historias experimentamos el deseo de ser libres. Todos tenemos una guerra gestándose en nuestro interior, donde luchamos contra nuestra realidad.
Esto significa que muchas veces nos resistimos a que la vida es como es. No queremos que la gente sea de la forma que es, no queremos sentirnos de la manera como nos sentimos, no queremos que nos pase lo que nos pasa.
No queremos aceptar la realidad porque no es como nosotros pensamos que debería ser.
Quedamos prisioneros de lo que pensamos "debería ser" y no vemos (lo que la vida nos está ofreciendo).
Entonces, nos sentimos frustrados, nos tensionamos y estresamos, inventamos excusas y justificaciones. Nuestro lema es "esto así no". Empezamos a resistirnos, tratando de quitarle importancia a las cosas, invadiéndolas, o deseando que cambien pronto.
Cuando estemos dispuestos a enfrentar este hábito, a dejar de resistirnos y conocer la verdad cueste lo que cueste; entonces estaremos preparados para emprender el viaje del guerrero hacia la paz y la felicidad. Pero conquistar la paz interior puede ser un viaje difícil si no se posee las cualidades de un guerrero (perseverancia y valentía).





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