Somos responsables de lo que decimos. Cada palabra tiene una vibración específica y va a asociada a un sentimiento y pensamientos determinados.
Sabemos que los pensamientos son energía y que atraen a su igual. También que nuestra mente está pensando todo el tiempo, eso es lo que hace, así como los riñones filtran o el intestino delgado asimila; acción que detona la creación de experiencias. Pero, ¿conoces el poder de la palabra?
El pensamiento va apoyado por la palabra y así como hemos sido programados a pensar mal, hemos aprendido a hablar peor, se nos olvida el poder de la palabra y la usamos sin ninguna conciencia.
La mecánica va: pensamiento, palabra y obra, es decir, a través de la palabra apoyamos lo que pensamos, muchas veces sin saber que nuestro subconsciente no sabe de bromas y que cuando decimos algo lo toma como una verdad absoluta y hace todo lo posible para materializarlo.
Es por esto que debemos estar muy pendientes de lo que decimos. Nuestra palabra es ley, se nos dice: pide y se te dará, y esto es real.
Es increíble el efecto que producen las cosas que decimos y las consecuencias de ello.
Las palabras son un reflejo de nuestros pensamientos y sentimientos que luego se pueden transformar en acciones, de ahí la importancia de revisar nuestros pensamientos porque allí comienza todo.








