martes, 21 de octubre de 2014

DESPROGRAMACIÓN / SIMPLICIDAD

El reto es limpiar todo aquello que ya no sirve, desechar las programaciones obsoletas de la mente y corazón, y restaurar los sueños del alma. Es todo un proceso aprender a “descomplicarnos”.

Mientras crecemos, sin darnos cuenta adquirimos una serie de porquerías estorbosas que opacan nuestros sueños y nuestro brillo personal. En este afán de pertenecer a diversos grupos, intentamos disfrazarnos de todo, menos de nosotros mismos.hasta que un día comienzas a “despertar”, te das cuenta de todo el hedor que muchas de esas cosas inútiles que acumulaste y confundiste con tu esencia, comienza a ser verdaderamente molesto, aquí es cuando tu alma te empuja a poner manos a la obra.la purificación es un proceso constante y nada sencillo. 

El reto  es limpiar todo aquello que ya no sirve, desechar las programaciones obsoletas de la mente y corazón y restaurar los sueños del alma, re-diseñarlos.es en este punto cuando te conviertes en un verdadero artista, ante ti tienes la gran roca de mármol amorfa y simplemente comienzas a quitar lo que sobra. Poco a poco y con paciencia, hasta que vas notando el resultado. La nueva forma se asoma y conforme esto te das cuenta que requieres un nuevo espacio para esta obra, así es como cambian tu escenario  y los personajes que te rodean. Así que caes en cuenta que todo se corresponde, se hace un cambio adentro y todo afuera se modifca. Soltar y aceptar es la clave del fluir y el saber dejar ir, la vida se aligera, se “descomplica”.para que llegue la paz a tu vida, primero es necesario identificar que la complica. Y ya que lo sabes, estar dispuesto a soltar puede ser lo más duro. Lo bello de esto es que dejas un espacio para algo nuevo, donde surge la pregunta ¿y ahora que si quiero?.ahora que he soltado puedo reconocer mi brillo, recordar mis sueños y con nuevos bríos tomar acción para co-crear desde la consciencia y el amor.



Todo aquel que haya logrado afinar su sentido crítico, su discernimiento y su intuición, sustrayéndose así de la hipnosis colectiva que inducen los mas media, comprenderá y sobre todo sentirá sin lugar a dudas que este tiempo que ahora vivimos representa una grandiosa e irrepetible oportunidad para un nuevo y mejor comienzo, donde construir una nueva sociedad en base a paradigmas más elevados, íntegros, saludables, armónicos y humanitarios”

Se acabó el echarle las culpas a todo lo que hay afuera (personas, cosas, situaciones, ideas, instituciones, papas, dioses y demonios). Basta de proyectar la culpa y cargarle el muerto a los políticos, los banqueros, las multinacionales, los bilderberg, illuminati, masones, sionistas, el vaticano, etc (aunque ellos tengan que rendir cuentas a la humanidad -y a sí mismos- por todos sus crímenes). Es ineludible ahora que cada quien tome responsabilidad por sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, que son los hilos que componen la urdimbre y la trama con los que diariamente se teje nuestra realidad individual y colectiva”

Porque el mundo no se acaba. Lo que realmente se acaba es un modo de civilización intrinsecamente nocivo, suicida e inviable; insostenible tanto para el planeta cuanto para los seres humanos que lo hemos tenido que padecer durante milenios. Lo que por fin se disuelve son las tinieblas de lo que ha sido una muy oscura y larga noche para la humanidad

Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera. Aquello en donde enfocas tu atención, eso crece. Adagios milenarios -y siempre actuales- como estos son hoy una retadora y desafiante comprobación de laboratorio en la ciencia más avanzada, donde -conforme a la física cuántica- es el observador, con su actitud y expectativa, quien determina el resultado del experimento, de la experiencia, de su experiencia (también aplicado a nivel de colectivo).

La causa de algo que le sucede a alguien nunca está afuera, siempre está dentro del individuo. Y la sumatoria de esas causas internas -de los miles de millones de individuos que integramos la humanidad- está siendo infaliblemente reflejada en el exterior, en este panorama mundial actual. Vivimos en el gran salón de los espejos. Afuera vemos reflejado lo que llevamos dentro.

Por eso es tan importante aprender a escuchar y decodificar el contenido o significado real de lo que proyectamos a través de la palabra -la expresión inteligible del pensamiento, el verbo creador-, para así poder ser conscientes de lo que albergamos y emitimos, de manera que, si ello no es armónico o acorde a nuestro deseo, podamos modificarlo antes de que se refleje o manifieste en nuestra vida.

Compilado: Anónimo Donoso.
https://liberacionahora.wordpress.com/
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